Para conectar con la sabiduría dormida que habita en cada individuo debemos hacer un alto y aprender a conectar con ese silencio interior.

Al practicar el silencio podemos hallar más claridad mental, sin juicios, sin preceptos ni máscaras, es entregarnos al presente sin juzgar, es vivir en concordancia con la creación, es conocer el flujo de energía que lleva a las emociones y sentirnos en cada fluir de la vida.

Practicar el silencio a diario es una herramienta esencial para el camino que anhelamos continuar en el despertar de la conciencia.

Estar en silencio no significa alejarnos del ruido, es aceptar que todo está dentro de sí y transformarlo.

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